Desfile del Orgullo LGTB. Gotemburgo, Suecia.

16.000 participantes rompieron todo prognóstico de participación.
Hace un par de días recorriendo las calles de Gotemburgo vi que se anunciaba el Desfile del Arco Iris [Regnbågsparaden] organizado por West Pride para el 10 de junio.
Y me alegré porque nunca había estado en un desfile del Orgullo LGTB. Me apetecía mucho sacar la cámara aprovechando que estaba en Suecia y darme una vuelta a ver de qué iba la cosa.
Me he presentado una media hora antes del desfile en la zona del recorrido y el ambiente era extraordinario.
Cientos y cientos de personas de todo tipo y condición, desde bebés a ancianos, perros incluidos jalonaban los dos lados de la ruta a la espera de que apareciera la cabecera seguida del resto de la comparsa. Por suerte lucía un día claro con intervalos muy apetecibles de un sol que ayudaba a mantener las expectativas festivas.

La primera impresión que me he llevado nada más ver la avanzadilla del desfile ha sido de sorpresa mezclada con un ligero toque de desilusión.

¿Qué me esperaba yo de un desfile del Orgullo?
Ante mis ojos veía transcurrir gentes de todo tipo, muchos jóvenes, niños, señoras y señores de los que te encuentras en la cola del banco o en el supermercado, ninguna extravagancia exagerada, todo muy normalito. Vamos qué podía haber sido una romería de esas a la que se apunta todo el mundo. Eso sí, quizás más colorido y muchas banderas multicolores.

Inmediatamente he tenido, como se dice en este mundo digital en el que nos vemos inmersos, “que cambiar el chip”. Mi chip estaba obsoleto, contaminado, impregnado de información tóxica y manipulada. Iba buscando esa imagen  folclórica, exuberante, de cuerpos exultantes con sus carrozas, su vocerío y sus plumas, esa imagen sesgada, irresponsable y manipulada que los mass-media transmiten para consumo de los menos críticos.

Una fiesta comprometida,  compartida y nada frívola.
Esa imagen no ha sido la que he visto yo hoy. Lo que he visto ha sido diametralmente opuesto. He visto gentes bajo pancartas defendiendo la diversidad sexual, los derechos humanos, la libertad de pensamiento, el derecho a una identidad sexual sin presiones de ningún tipo, de lucha contra prejuicios y morales ya caducas. He visto en el desfile policías con pancartas, militares, representantes de instituciones, de colegios de profesiones liberales, de alumnos con banderolas de los institutos en los que estudian, de sus profesores exigiendo igualdad en el trato a sus alumnos independientemente de su elección sexual, universidades, de anarcos repudiando a políticos, organizaciones y clubs deportivos, en fin,  padres, madres, familias, amigos y toda una maraña de asociaciones diversas.

He visto una fiesta popular, una alegría sin límites, el orgullo de mostrar sin tapujos la condición sexual que cada uno libremente ha elegido.
He disfrutado un montón en ese ambiente de libertad y a parte de darle la vuelta al chip y sacarle brillo he tomado un montón de fotos de las cuales os presento un pequeño puñado de ellas.

Al final nos ha caído un chaparrón que no ha deslucido la fiesta para nada.
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EXIF: EF24-105mm f/4L IS USM. Canon EOS 5Ds R

 

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