La invasión de Invader sucumbe ante la artillería pesada del Ayuntamiento de Málaga.

Los 29 mosaicos que Invader colocó en Málaga.

Arte al aire libre y gratuito (ya no).
Es inaudito y cabreante ver como una ciudad que saca pecho anunciándose como una auténtica Ciudad de Museos (37 según malagaturismo.com) haya tomado la determinación de enfrentarse con artillería pesada a la invasión de los 29 mosaicos que el artista callejero Invader (París) colocó en Málaga en connivencia con el CAC. Centro de Arte Contemporáneo.

Se aduce que la invasión se hizo sin los permisos pertinentes y que alguno de los mosaicos aparecieron (para disfrute y admiración según mi propio criterio) en edificios catalogados como Bienes de Interés Cultural.

Y me pregunto: ¿Desde cuándo los invasores piden permiso a los invadidos?

Partiendo de la imperativa realidad de que los mosaicos están donde están, el Consistorio malagueño, que presume de sensibilidad artística decide que los mosaicos invaden territorios prohibidos. Por ende, se decide dar picota a las teselas y demandar judicialmente al comandante (el artista) y a su mentor (el director del CAC).

No me apetece entrar en disquisiciones sobre el valor del arte urbano, callejero, grafiti, muralista. etc. Me produce hastío (ante tanto burócrata) ver que no se haya valorado por parte del Ayuntamiento el valor añadido de la tan despreciada invasión.

Borramos a Málaga del mapa.
Málaga podía (ya no) presumir orgullosa junto a Bilbao y Barcelona y a otras 72 ciudades a lo largo y ancho del mundo de mostrar más de 3.660 mosaicos. Miles de personas son atraídas por este tipo de arte urbano dando a las ciudades un valor añadido sin igual.

Quedarán solamente las heridas sobre los muros. 
Con qué ilusión mis nietos de 8 y 5 años venían a mí corriendo y gozosos cada vez que descubrían a Invader durante los paseos veraniegos en la ciudad. Trasmitían la espontánea convicción de haber desenmascarado el secreto que esquinas, chaflanes y marquesinas escondían impertérritas sobre sus pequeñas y fantasiosas cabezas.

¡Qué pena!
Me queda el recuerdo de los treinta días que tardé en localizar las 29 obras de Invader, fotografiarlas y disfrutar de largos paseos por la ciudad. Volver a casa con más de una ampolla en los pies pero con la satisfacción de traer a buen recaudo en mi tarjeta gráfica los preciados tesoros.

Y para chinchar un poco o un mucho (me apetece), aquí va esta noticia:
Sotheby’s (ver su web) subastó un mosaico de Invader de 132,6 x 208,5 cm por la cantidad de 1.960.000 HKD-Hong Kong dólares, unos 212.000 €.

Un deseo.
Y para terminar, hubiera preferido que los agraciados propietarios que recibieron la visita en sus fachadas con tan preciados mosaicos, el Ayuntamiento de Málaga les hubiera otorgado de por vida una fregona telescópica con su correspondiente cubo y jabón para mantener bien frescos y relucientes los que ya nunca vamos a poder disfrutar.

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EXIF: Canon 5DsR. Sigma 35mm 1.4 Art

2 comentarios en “La invasión de Invader sucumbe ante la artillería pesada del Ayuntamiento de Málaga.”

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