El eclipse solar me dio muchos quebraderos de cabeza.

El sol mostrando algunas manchas negras.

Microhistorias imperfectas [70]. 

El fiasco total de un eclipse solar (12/08/2026) que se convirtió en algo espectacular. 

27 años a la espera de un eclipse total del sol.
El eclipse del 12 de agosto de 2026 prometía ser un espectáculo a nivel global. Nadie debía perdérselo.
El cosmos nos ofrecía un hecho común para él, casi cotidiano si usáramos su particular reloj y calendario en los procesos estelares.

Hacía exactamente 27 años (11/08/1999) que no teníamos la oportunidad de observar y disfrutar de un eclipse total. Esta circunstancia encendió todo tipo atención mediática y un interés mundial sobre el fenómeno.

Objetivo: fotografiar el espectáculo astral justo en el momento de total oscuridad.
Como aficionado a la fotografía, me propuse salir a su encuentro con el firme propósito de traerme a casa en el sensor de mi cámara lo más preciado del eclipse: una corona solar, el anillo de diamantes y las perlas de Baily.

Me preparé con tiempo leyendo y estudiando a fondo cómo enfrentarme al acontecer singular.
Desde el punto de vista técnico compré un filtro ND Solar Extremo (ND1.000.000) que limita la entrada de luz en un 99,9%, apropìado para no dañar el sensor de la cámara y que supone una reducción casi límite de 20 pasos de diafragma de un objetivo.

Decidí usar una Canon R6 con un objetivo 70-200mm, duplicador 2x y trípode, así que dispuse de un justito 400mm sin olvidar, por supuesto las consiguientes gafas solares.

Cambio de lugar a la espera del eclipse.
Resuelto el tema técnico reservé una plaza de aparcamiento en la histórica ciudad navarra de Cascante a través de la web del Gobierno de Navarra. Desde este lugar dispondría de 1 minuto y 24 segundos de la fase de la totalidad del eclipse.

Llegada la víspera del día esperado se prognosticaba una temperatura de 38º en la ciudad de la Rivera de Navarra, así que decidí cambiarme a la costa cántabra y disfrutar del eclipse con una excelente temperatura de unos 26º. Claro que tenía que contar con que el tiempo de la totalidad de oscuridad se vería reducido a unos exiguos 42 segundos.

¡Llegó la hora de la verdad!
A las 19:31 h comenzó a avanzar la luna sobre el rosco solar, tomé un sin fin de fotos hasta que llegaron las 20:13 h. El momento era crucial, desapareció el sol e inmediatamente tuve que desenroscar el filtro ND, cambiar los parámetros de la cámara, enfocar y seguir disparando. La cosa iba bien, llevaba una chuleta con los datos necesarios para disparar la cámara sin el filtro, todo apuntaba a éxito asegurado.

La gran desilusión.
¡Craso error! Para cuando quise quitar el ND, enfocar y reprogramar la cámara me había quedado sin los 42 segundos. ¡Todo mi gozo en un pozo! ¡Ni corona solar! ¡Ni anillo de diamantes! ¡Ni perlas de Baily!.
Cabreáo y decepcionáo, recogí los bártulos y me fui a mi habitat con esa sensación de fiasco, prometiéndome resetear eliminando de la cámara de un plumazo las fotos que había tomado. 

Pasar de la baja autoestima a resucitar como el Ave Fénix

Promesa no cumplida.
No fui consecuente con mi tajante promesa.  A las dos semanas del decepcionante desenlace en Cantabria decidí mirar las decenas de fotos del eclipse.

Decenas de fotos hechas a perder.
Las primeras tomas antes del apagón total estaban bien, bien enfocadas, los contornos de la luna y del sol bien definidos, el balance de blancos adaptado también daba una tonalidad aceptable así que pasé las fotos a mi ordenador y comencé a ver en alguna de las tomas unas manchas negras que en un principio las identifiqué como alguna mota de polvo instalada, bien en el objetivo o quizás en el sensor de la cámara. 

La duda que salvó mi autoestima.
Esta duda la disipé con bastante celeridad al comparar diferentes tomas con las mismas motas y el sol en diferentes puntos del sensor con lo cual pensé que aquí había algo. Me decanté por la posibilidad de que fueran manchas solares. Aún dudando, me puse en contacto con mi primo A. Ibarrola, miembro de la Sociedad Española de Astronomía (SEA), que de estas cosas sabe mucho. La respuesta, al ver mis fotos fue contundente y «sanadora»:

» Lo que tienes en tus manos son manchas solares, nada fácil de fotografiar y solamente expertos profesionales especialistas en astronomía son capaces de presentar fotos como las tuyas».

Microhistoria con final feliz.
Pues así terminó la historia de un supuesto fracaso fotográfico, elevando mi paupérrima autoestima a la altura solar. 

Saber más sobre las manchas solares
Datos científicos

Manchas solares reales:
Son regiones oscuras en la superficie del Sol causadas por una intensa actividad magnética que reduce la temperatura local en comparación con el resto de la fotosfera. Si se usan filtros solares adecuados, estas marcas se ven estáticas sobre el disco solar.

Las regiones activas del 12 de agosto
Durante esa semana de agosto, el Sol estuvo registrando una actividad muy interesante coincidiendo con el pico de su ciclo solar de 11 años. Las manchas fotografiadas corresponden principalmente a: 

-Región Activa 4366 (AR4366):
Fue la absoluta protagonista del disco solar en esos días. Era una región

magnética gigantesca, considerablemente más grande que la Tierra, que venía
cruzando el Sol y produciendo fuertes llamaradas solares. Si las manchas
estaban agrupadas o hacia un lateral superior/borde del disco, estabas viendo
este monstruo estelar. 

-Región Activa 4349 (AR4349):
Otra zona activa que en los días del eclipse se encontraba desplazándose hacia el limbo (el borde) del disco solar antes de ocultarse por la rotación del Sol.

¿Por qué es tan importante haber fotografiado manchas solares en el eclipse?

1.    Referencia de precisión y escala:
Durante las fases parciales del eclipse, el avance del borde de la Luna (limbo lunar) al pasar por encima de una mancha solar actúa como una regla de precisión astronómica. Permite calibrar con exactitud el tiempo, el contraste y la nitidez del sistema óptico, demostrando la resolución real alcanzada por el equipo.

2.    Registro de la actividad solar en directo:
Las manchas son la manifestación visible de la meteorología espacial. Capturarlas junto con la atmósfera solar permite documentar el estado exacto del campo magnético del Sol en el momento preciso de la alineación.

3.    Riqueza compositiva y textural:
Sin manchas, el disco solar filtrado puede parecer una superficie plana o monótona. La presencia de estas estructuras aporta una textura tridimensional única que rompe la monotonía del disco fotosférico y enriquece drásticamente el documento fotográfico.

Explicación científica:
¿Por qué existen las manchas solares?

Las manchas solares no son «manchas» de pintura ni agujeros, sino regiones específicas de la fotosfera (la capa visible del Sol) que obedecen a complejos procesos físicos y magnéticos:

·        Intensa concentración magnética:
Surgen cuando potentes líneas del campo magnético del Sol emergen desde el interior y atraviesan la superficie con una fuerza extraordinaria (miles de veces superior al campo magnético terrestre).

·        Bloqueo de la convección térmica:
El calor del Sol asciende normalmente desde el interior mediante corrientes de convección. Sin embargo, los intensos tubos de flujo magnético actúan como una barrera física que frena y estrangula ese flujo de plasma caliente, impidiendo que llegue a la superficie con la misma eficacia.

.        Contraste de temperatura:
Al recibir menos calor desde el interior, estas zonas se «enfrían» de manera relativa. Mientras que la fotosfera circundante ronda los 5,500 ∘C, las manchas solares bajan hasta unos 3,000 a 4,500 ∘C. Debido a la Ley de Stefan-Boltzmann, al estar más frías emiten mucha menos luz que su entorno, lo que genera un fuerte contraste visual que nuestros ojos y sensores interpretan como áreas oscuras o negras.

Datos tomados de Gemini.

EXIF: 
-Canon R6 MarkII, Objetivo EF 70-200mm 1:28 L IS II USM, Extender EF 2x III, Filtro solar MRC ND1.000.000 95mm K&F.
-Fotografías del eclipse parcial:
ISO: 100, Objetivo 400mm, f: 6,3, Velocidad: 1/8, BW: 5058 Kelvin, Tinte: -2

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